jueves, 26 de enero de 2012

Las medidas de ajuste producen desigualdad

Para el caso de Portugal ya está cumplidamente documentado: las medidas de ajuste producen más desigualdad a partir de una sociedad desigual. No hay novedad en ello. Lo que el Fondo Monetario Internacional exigía en sus "condicionalidades" a los países endeudados en anteriores crisis de la deuda como las latinoamericanas tenían una impecable lógica económica, pero una perversa lógica social. Veamos.



Para pagar la deuda hace falta ingresar más y pagar menos tanto en el terreno fiscal (más impuestos y menos gastos) como en el exterior (más exportaciones y menos importaciones), amén de controlar la propia moneda no sea cosa que procesos inflacionarios hagan que para pagar 100 dólares de hoy que valen, digamos, 100 unidades de moneda local, sometidos a hiperinflación se necesiten 200 unidades de moneda local para pagar esos mismos 100 dólares. Impecable. ¿Dónde estaba y está el problema? Sencillo: la desigualdad.



Los impuestos que se incrementan son los fáciles (valor añadido, carburantes, directos en general) y los gastos que se recortan son también los fáciles (sueldos de funcionarios, pensiones, gastos sociales en general) y las exportaciones que se fomentan son las de los ricos locales (hacendados, grandes empresarios) y las importaciones que se reducen son las que afectan a los pobres (bienes de primera necesidad). ¿Por qué? Pues, primero, porque es lo más fácil. Y, segundo, porque la desigualdad genera desigualdad (fiscalmente, mediante impuestos regresivos Hood Robin: quitarle el dinero a los pobres para dárselo a los ricos). Es decir, los políticos pertenecen a (o son subalternos de) una clase social a la que se deben y obran en consecuencia.



Debió de ser muy evidente cuando fue reconocido por diversos altos funcionarios que vieron a dónde habían llevado aquellas "condicionalidades" contra los pobres latinoamericanos.

Pues repetimos historia: los países europeos sometidos a la purga de la austeridad (no solo los PIIGS, Portugal, Italia, Irlanda, Grecia, España, sino algunos más) van a aplicar las mismas recetas neoclásicas y los resultados, por lo menos para Portugal, serán los mismos una vez las recetas han sido pasadas por el filtro de la desigualdad social.

Por supuesto todo ello bajo el lema de "todos estamos en el mismo barco", "todos tenemos que remar en la misma dirección", "lo que importa es (póngase el país que corresponda)" y retóricas parecidas que poco tienen que ver con la realidad que después se practica, por más que las supuestas "izquierdas" tengan algo más de dificultad (razón por la cual hay que sustituirlas por "tecnócratas" como en Grecia) mientras que los supuestos "centros" (no hay derechas) tengan algo más de entusiasmo a la hora de aplicar recetas basadas en la desigualdad y que producen más desigualdad. Y tanto les da que el aumento de desigualdad incida negativamente en las posibilidades de crecimiento y, por tanto, de empleo. Lo del "decrecimiento" se deja para latinoamericanos que siguen creciendo mientras los europeos entran o siguen en recesión.

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